MJ Rodriguez | Cuando la extrañeza es tu aliada
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Cuando la extrañeza es tu aliada

Cuando la extrañeza es tu aliada

Me saludó triunfal desde la puerta de su peculiar vivienda mientras el sol de media tarde me escandilaba y me impedía verlo con nitidez. Colores y formas imposibles por doquier. Seguidamente me fijé en su chilaba y en el kipá, el cual escondía su larga melena de color blanco.

Era Manuel Coronado, ronda los 80 años y me recibió en ‘El Sitio’, un paraje a varios kilómetros de Águilas que muy poca gente conoce –apenas los caminantes y ciclistas-. Quienes hemos accedido a su residencia tras pasar por angostos caminos, campos de cultivo y varias ramblas, nos podemos considerar unos afortunados.

Ubicado en Barranco Teruel y con vistas al Mediterráneo, su casa (o retiro, como él mismo lo llama), es hermosa y extraña a la vez. “Solo necesito la naturaleza para vivir y estar en paz”, comenta.

Se trata de un caserío solitario pero no abandonado, con un gran valor sentimental ya que perteneció a su abuelo, del mismo nombre y de profesión masón, y mi anfitrión comenzó a decorarlo y llenarlo de objetos personales hace 40 años sabiendo que Águilas sería el lugar donde le gustaría retirarse… “El mismo que me vio nacer”, confirma.

Sus primeros recuerdos de la infancia se remontan a la edad de siete años, cuando su padre (enfermo tras ser herido en un bombardeo) murió, su madre enviudó y se trasladaron a vivir a Mallorca. Fue la primera parada de muchas más, a lo que añade: “Nadie es de ningún lugar, solo del lugar en el que le gusta estar”.

“Creo en el destino. En Mallorca pude elegir y he dedicado mi vida a crear”, puntualiza.

Y esto, teniendo en cuenta que su madre era alérgica a la pintura, es toda una proeza. “Uno de los retratos que me he negado a vender es el que pinté a la edad de 12 años. En él se puede ver a mi madre cosiendo ya que era costurera”.

“Recuerdo que de pequeño machacaba las flores para conseguir manchas porque me gustaba crear y la primera vez que gané un premio de pintura fue a los 14 años”, y prosigue: “Puesto que nací en plena Guerra Civil, he dedicado mi andadura a encontrar la paz y el bienestar a través de mis creaciones surrealistas y humanistas. Me formé en Barcelona y he expuesto en numerosos países e todo el mundo como Suecia, EEUU, Alemania o Italia, donde mis obras siguen presentes”.

Paseamos por numerosos salones, pasillos, despachos y salitas de estar inundadas de la luz que entra por los grandes ventanales. Podría tratarse de un museo, y así lo creo, hasta que llegamos a un gran piano que me devuelve a la realidad: decenas de fotos de una larga vida posan sobre el mismo. “Aquí estoy con los pintores Celedonio Perellín y Manolo Hernández Mompó, grandes amigos. Y aquí con Sara Montiel y La Chunga, ¿ves? Ah, esta es mi hija, nació cuando yo vivía en Inglaterra. Y esta de aquí es mi nieta, Julia, amazona”, señala.

Hablar con Manuel es colmarse de anécdotas y momentos que parecen de otro mundo. Además de la pintura, su gran afición ha sido el patinaje artístico y la equitación: “Comencé a patinar de la mano de Maestre Matas y conseguí ser campeón de España en los años 50. Mi última actuación fue en Salamanca, me encantaba ese mundo”, recuerda.

-¿Qué hay de la equitación?

-Estuve en Arizona montando a caballo cuando vivía en San Diego. También galopé de Águilas a Mojácar, donde tenía una cuadra con 30 caballos. Actualmente mi nieta ha heredado esta pasión, es campeona en el norte de Inglaterra.

Manuel menciona Mojácar, un sitio que amaba y donde vivió durante varios años. Allí abrió una galería de arte aún recordada por los vecinos donde supo reunir a numeroso artistas e impulsar un gran número de exposiciones.

Esta es el resumen de la trepidante historia de Manuel, un hombre que se considera creador y que a día de hoy se levanta a las 4 de la madrugada para pintar en silencio hasta que sale el sol, momento en el que desayuna y comienza a escribir.

Pasa sus días con su amigo José María, leal donde los haya. “Gracias a él, ‘El Sitio’ es lo que ves’”.

Pienso para mis adentros en el día de mañana, ¿a dónde irá a parar la pintura, escultura y demás obras de arte que inundan estas cinco hectáreas?

“Me gustaría crear una Fundación para hacer de ‘El Sitio’ una residencia donde formar a la juventud en valores a través del arte y la cultura”, confiesa. “Ese sería mi último gran deseo”.

4 Comentarios
  • mT
    Publicado a las 22:28h, 12 febrero Responder

    Gran entrevista ⭐️

  • Antonia P.
    Publicado a las 23:07h, 12 febrero Responder

    Un interesante artículo que da a conocer a un artista por muchos desconocido y vecino cercano

  • Isabel
    Publicado a las 11:47h, 13 febrero Responder

    No me quedaron dudas, tras la tormenta y los días grises los colores del arcoiris me envolvieron. Quería huir de ti. Y cuanto más me alejaba, más cerca estabas de mi. Acariciabas mi sufrir, recordandome que detrás de la oscuridad viene tu luz.
    Y entre esos entrelazados colores SENTÍ.
    Pintura perfecta, acuarela del alma. Inmensa, a la vista de todos, como tu casa Maestro.
    En alto, para iluminar el alma de bellos colores. Pintura de vidas y generaciones
    Maestro,encontrastes tu arcoiris y entre dibujos su paz se refleja en tu rostro.
    Artista de la vida Manuel Coronado.
    M.José, siempre perfecta.

  • Jesús Andrés López Bayardo.
    Publicado a las 00:34h, 25 febrero Responder

    Buenas noches.
    Una semblanza llena de valores y evolución.
    Manuel Coronado, sabio de pensamiento y amigo de la inteligencia, configura la experiencia, y el conocimiento en la didáctica del concepto razonado de la sapiencia, en la metodología de la transmisión de profesar el arte, y la cultura.
    La paz del alma llena de sentido, ese deseo de continuidad, y formación.

    Una vez más, un excelente post del blog de MJ Rodríguez.

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