MJ Rodriguez | Una Segunda Oportunidad
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Una Segunda Oportunidad

Una Segunda Oportunidad

Son las 10 de la mañana, hace frío en la calle y pedimos un café y un té mientras nos saludamos.

Él me observa reflexivo, baja la mirada, sonríe y comienza a hablar:

“Nací hace 23 años en Cieza, en un barrio de familias desestructuradas con pocos recursos. Viví en un entorno donde mis padres biológicos no pudieron ofrecerme lo básico y crecí con ellos,  con sus adicciones y con mis tres hermanos pequeños”.

Alfonso tenía 5 años cuando los Servicios Sociales intervinieron y la Administración adquirió la tutela llevándolos a una Casa Cuna.

“Allí fui feliz. Las monjas eran buenas con nosotros, recuerdo no tener preocupaciones y tampoco saber por qué me encontraba en ese lugar con una veintena de niños más”.

Reconoce que hacía una vida normal, las religiosas lo llevaban y recogían del colegio y se apuntó a clases de fútbol. Alfonso entorna los ojos y continúa viajando en el tiempo a la vez que me lo cuenta: “Era una casa de dos alturas, en la de abajo había pinos plantados, un balancín, bicicletas y monopatines para todos… Y Sor Margarita me daba mucho cariño, ella hacía que no echase tanto de menos a mi familia”.

Y prosigue: “Los domingos eran los días de visita de nuestros padres. Ellos a veces venían y me decían que me iban a llevar a casa. Otras veces no aparecían, llamaban a todos mis compañeros mientras yo los esperaba y eso fue lo que me hizo ser consciente de la realidad en la que vivía”.

Se me erizaba la piel mientras él hablaba y yo tomaba notas y se me vuelve a erizar ahora cuando comparto con vosotros su historia. Ninguna de las personas que nos rodeaba en aquella cafetería, ni siquiera yo misma, podría imaginarse que detrás del joven que removía el café una y otra vez con la cucharilla había una persona a la que la vida le había brindado otra oportunidad y él, valiente y paciente, la había aprovechado.

“Dos años más tarde nos despertaron, nos subieron a mi hermano y a mí en una furgoneta y llegamos a La Alberca donde nos esperaban nuestros padres adoptivos. Había regalos: juguetes y lápices de colores, lo recuerdo como si fuese ayer”.

Por respeto a Alfonso y a la familia solo añadiré que el trato no fue el esperado y que tras fugarse de aquella vivienda lo llevaron a un centro de menores.

Me limito a escucharlo, y añade: “No fue traumático, ¿sabes?”.

Cuanto más tiempo estoy con él más crece mi admiración. La vida no se lo puso fácil y contra todo pronóstico ha conseguido seguir, salir, vivir.

El caso de Alfonso es un acicate que me espolea para seguir escribiendo en este blog con el objetivo de que pueda servir de plataforma para ayudar a más personas.

Hasta cumplir los 18 años, Alfonso pasó por otra familia más y un total de seis centros.

 

-De los cientos de chicos con los que viví, solo unos pocos hemos tenido suerte, puedo contarlos con los dedos de una mano.

-¿A qué crees que se debe esa diferencia entre tú y ellos?

-A mi inconformismo, mi constancia… y tener el apoyo de alguien cuando cumplí la mayoría de edad, eso ha sido fundamental.

 

Ese “alguien” es José Antonio (uno de los educadores que conoció en su etapa en Molina de Segura). “Me acogió en su casa con su mujer y sus hijos, yo pesaba bastante y me aficionó al deporte, a ser una persona sana y a estudiar”, añade convencido.

Y esta es la parte más reconfortante de una historia de superación, de negligencia y de salvación: estudió Integración Social durante dos años y actualmente trabaja como acompañante educativo terapéutico en un centro ayudando a otros menores y jóvenes que han pasado por su misma situación.

Se trata de Proyecto Cysne (Asociación Albores de Murcia), donde, avatares de la vida, algunos de sus compañeros fueron sus educadores tiempo atrás. En esta asociación, tal y como me cuenta Rafael Llor (su creador y persona clave para que este artículo vea la luz) se trabaja con chavales conflictivos y se diseñó como alternativa a las familias para que sus hijos no sean denunciados ni ingresados en centros de reformas. Hay más de 70 jóvenes y Alfonso trabaja con ellos potenciando los valores de una convivencia positiva y saludable y desarrollando propuestas de ocio alternativo y deporte.

 

-¿Cuáles son tus sueños en este momento de tu vida?

-Deseo ser un referente en este gremio y continúo trabajándome interiormente porque como te puedes imaginar hay historias que escucho cada día y me hacen de espejo. Eso es inevitable, pero sé que debo tomar conciencia para curar la herida y poder ayudar a otras personas.

 

Lo más bonito y difícil es lo que libera el alma: la reconciliación con su niñez porque no elegimos a la familia pero sí podemos elegir perdonar y reconciliarnos con el pasado, con los progenitores, para no estar atados eternamente desde la rabia y la tristeza.

Con coraje y una actitud honesta con él mismo Alfonso está descubriendo qué sentido tiene él para la vida y la vida para él. Ha logrado reunir a sus hermanos y en unos días se traslada a un apartamento para iniciar su nuevo ciclo de no-dependencia, un reto necesario para poder cerrar el círculo actual.

Mira el reloj, se acerca la hora de despedirnos. Antes me confiesa que soy la única persona que no pertenece a su entorno con la que se sincera. Siendo una desconocida, se sentó a mi lado, se remangó y me contó su vida sin restarle realismo.

Además me sorprendió que pausara su relato y me preguntara por qué yo hacía esto. “El periodismo social es mi vocación. Contar historias de personas anónimas que ayudan a mejorar la sociedad me apasiona”, confesé.

Lo cierto es que entre nosotros se creó una confianza y una energía en la que él entendió que podía sincerarse sabiendo que lo iba a escuchar y respetar. Ahora tenemos un nuevo y apasionante proyecto en común: reconoce que su historia es “de libro” y me pide que sea la encargada de escribir su biografía… A lo que contesto emocionada: “¡Gracias por confiar en mí y enhorabuena, la vida necesita más valientes como tú!”.

Si deseas ponerte en contacto con Proyecto Cysne y la Asociación Albores puedes hacerlo  a través de la web www.alboresdemurcia.es, los teléfonos 968 909 084/ 868 243 992 y el email info@alboresdemurcia.es

11 Comentarios
  • Chitina
    Publicado a las 23:17h, 19 noviembre Responder

    Preciosa historia de superación, coraje. Y valentia, pero sibre todo admiro su generosidad, por compartir y ayudar a los q el entiende mejor que nadie.
    Hay mucha gente buena , el las encontró y otros lo están encontrado a él.

  • JOANA
    Publicado a las 23:21h, 19 noviembre Responder

    La vida necesita más valientes como Alfonso,sin duda,y más periodistas como tú,que nos cuenten tan bien esas historias tan bonitas.Gracias!

  • Rafa Llor
    Publicado a las 23:48h, 19 noviembre Responder

    Rabia y tristeza, dos emociones que nos ayudan a sobrevivir. Gracias Alfonso por reconocerlas y afrontarlas, por enseñarme a que se pueden superar las dificultades. Creo que demuestras valentía al exponerte como ejemplo “de que se puede”. De la utilidad que puede tener tu constante superación para muchos niños/as que aún se encuentran sin la respuesta que necesitan para reconstruir sus historias. Tú lo estás haciendo y lo has hecho. Hoy perteneces a un proyecto que tú mismo has creado con tu ejemplo y yo, solo le he dado forma. El CySNE, empezó en ti, y hoy es una realidad que servirá para ofrecer una alternativa a la institucionalización y a que muchas familias y sus hijos/as encuentren en sus propias capacidades las respuestas que necesitan para crear un hogar estable y equilibrado. Gracias Alfonso por estar ahí.
    Rafa.

  • Inma
    Publicado a las 23:51h, 19 noviembre Responder

    Precioso!!!me siento orgullosa de formar parte de la vida de Alfonso.

  • Enrique González
    Publicado a las 01:02h, 20 noviembre Responder

    Gracias Maria José por abrirnos la mirada a una realidad muy cercana a nosotros y a la vez muy desconocida en la sociedad. La historia de Alfonso no hubiese tenido como resultado su autonomía y resiliencia sin la colaboración necesaria de Juan Antonio, su esposa y sus hijos. Es relevante esta figura la de familias válidas acogedoras de chicos y chicas que ya han cumplido los 18 años y que necesitan sensibilidad y disponibilidad. Gracias a a ello los jóvenes, vulnerables e inseguros en mayor o menor medida, pueden encontrar en esta base los recursos psicológicos que necesitan para afrontar los desafíos de la vida.
    Por eso esta historia debe ser una invitación a muchas familias a acoger a muchos niños, adolescentes y jóvenes sin familia que necesitan la protección de un ambiente afectivo y de soporte para ser resilientes y autónomos.
    Hace poco se ha celebrado en Madrid el III Congreso de familias acogedoras donde podemos observar que existe un movimiento cada vez mayor en pro de esta función social de familias voluntarias porque hay cola de niños esperando este acogimiento http://www.acogimientoisn.org/
    En la Región de Murcia también existe un programa de acogimiento familiar (Familias Canguro) http://www.sefcarm.es/web/pagina?IDCONTENIDO=5422&IDTIPO=11&RASTRO=c565$m6041

    Gracias de nuevo por tu post Maria José , con este periodismo contribuyes a dar a conocer historias de esperanza.

  • Encarna
    Publicado a las 02:17h, 20 noviembre Responder

    La historia conmueve sin entrar en el detalle de las vivencias de Alfonso. Alegra conocer y poner cara a finales felices y nos recuerda cuan necesarias son esas personas que ofrecen un punto de apoyo en momentos clave.

  • Isabel
    Publicado a las 10:36h, 20 noviembre Responder

    Todas las mañanas al quedarme sola voy a correr entre árboles, cielos eternos y juego con mis pensamientos mientras saboreó el olor de la naturaleza y sonrío al sentir que amo y soy amada.
    Pero hoy, rodeada de la hermosura del nuevo día, mirando el lado gris del día luchando contra la luz del sol, no podía salir del coche, no podía moverme, sólo lágrimas brotaban del alma al leerte M.José. Se me había encogido el corazón . El amor todo lo puede y Alfonso por amor algo que la vida le ha querido quitar una tras otra vez y que no lo ha conseguido, ha VENCIDO. Y la paz ha inundado su alma . Se ha vestido de perdón, de reconciliación y ha aprendido a DAR.
    Hoy Alfonso me has dado. Hoy he visto que es realidad, que existen personas que aman y dan como José Antonio que fue padre, amigo y hermano. Proyecto Cysne, como vuestro nombre inspira. De lo diferente surge la belleza como la del Cysne.
    Ahora, si voy a salir del coche, voy a correr y disfrutar de mis pensamientos y a reír, reír, y reír de ver lo maravillosa que puede ser esta vida.
    Siempre contigo amiga.

  • Rafael Llor
    Publicado a las 15:44h, 20 noviembre Responder

    Rabia y tristeza, dos emociones que nos ayudan a sobrevivir. Felicidades Alfonso por reconocerlas y afrontarlas, por enseñarme a que se pueden superar las dificultades. Creo que demuestras valentía al exponerte como ejemplo “de que se puede”. De la utilidad que puede tener tu constante superación para muchos niños/as que aún se encuentran sin la respuesta que necesitan para reconstruir sus historias. Tú lo estás haciendo y lo has hecho. Hoy perteneces a un proyecto que tú mismo has creado con tu ejemplo y yo, solo le he dado forma. El CySNE, empezó en ti, y hoy es una realidad que servirá para ofrecer una alternativa a la institucionalización y a que muchas familias y sus hijos/as encuentren en sus propias capacidades las respuestas que necesitan para crear un hogar estable y equilibrado. Gracias Alfonso por estar ahí.
    Rafa Llor.

  • Mgeles Feliu
    Publicado a las 10:44h, 23 noviembre Responder

    Siempre he pensado que todas las personas que aparecen en nuestras vidas aparecen por alguna razón, que están aquí para enseñarnos algo. Cuando conocí a Alfonso descubrí el significado de la palabra RESILIENCIA. Ese era él, un chico fuerte, valiente y con ganas de comerse el mundo, de enseñarle a la vida que se puede ser feliz que merece la pena luchar por lo que uno quiere a pesar de los duros golpes.
    Gracias amigo por aparecer en mi vida, por hacerme entender que cada día es una nueva oportunidad para ser feliz, gracias por compartir conmigo y dejarme caminar a tu lado, por hacer mi día más bonito solo con una sonrisa. Muchas gracias por existir. Te quiero.

  • Martín Salar
    Publicado a las 01:20h, 24 noviembre Responder

    El coraje y la entereza viven en ti cada día, en como enfrentas y empatizas con situaciones quizás vividas. Con esa fuerza que sólo tienen los valientes que un día recompusieron sus pedazos y se vistieron de amor y comprensión tomando como única arma la escucha y la palabra. Rellenando huecos que un día sintieron vacíos, reconociendo así el valor contiene un abrazo. Uno fuerte para ti zagal. Martín.

  • Rocio
    Publicado a las 11:48h, 24 febrero Responder

    Alfonso desde que leí y cada vez que leo este reportaje me conmueve entera, ahora que te e visto aunque no hemos hablado despiertas en mi muchas emociones, primero, porque podrías ser mi hijo tengo uno de tu edad y la distancia nos separa, segundo, estas ayudando en estos momentos a mi segundo hijo, tercero eres un ejemplo de lucha y superación para muchas personas tienes mucho que dar y aportar, te deseo muchos exitos en tu vida y a esa gran persona que supo como apoyarte en tu mayoría de edad también, espero que entre todos ustedes Proyecto Cysne logren en causar y motivar a mi hijo y en el futuro pueda compartir y ayudar a quien lo necesite, que siga tus pasos en otras palabras, eres inspiración para muchos y segura que una bendición para otros.

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