MJ Rodriguez | “Sé que padezco alzhéimer”
16184
post-template-default,single,single-post,postid-16184,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1,vc_responsive
 

“Sé que padezco alzhéimer”

“Sé que padezco alzhéimer”

Os invito a que veáis este vídeo antes de leer el post completo:

Juan, de 56 años, y su hija Lucía, de 12, fueron las últimas personas que aquella mañana en Mar de Cristal entrevisté.

Me fijé en sus rostros cómplices y en la manera de cuidarse, sin embargo, fueron las palabras de la pequeña Lucía las que me convencieron para dedicarles el post de hoy: “Mi madre no se fía mucho y prefiere que venga acompañando a mi padre”.

La madre en cuestión es Mari Luz, una mujer con energía para dar y regalar de La Palma (Cartagena) que hace 30 años se casó con un apuesto militar llegado desde Cádiz.

“Era atento, cariñoso, pendiente de mí, perfecto”, así lo define, hablando en pasado.

“Ahora es otra persona, no es el hombre con el que me casé. Se enfada continuamente aunque él es consciente de lo que le ocurre y pide perdón”.

Juan, diagnosticado de alzhéimer desde hace tres años, sabe lo que le ocurre pero no lo puede evitar. “Me siento raro porque a veces voy a hacer algo y no me acuerdo”, me confesaba en el vídeo. “A mí me daba mucha independencia conducir y ahora no puedo. Es como si no fuese yo mismo en determinados momentos, a veces no sé ni lo que hago”.

-Mari Luz, ¿cómo comenzó todo? ¿En qué momento os disteis cuenta?

-Perdió el teléfono móvil que le regalamos en Navidad. Le compramos varios en cuestión de dos meses, no sabía lo que hacía con ellos. Más tarde cogía el coche y aparecía en destinos a los que no quería ir, un día de hecho se plantó en la puerta del Arsenal y no sabía cómo había llegado hasta allí.

Después empezó a perder el control sobre las monedas con las que salía de casa y cada vez faltaban más alimentos de la lista de la compra que ella le encargaba. Hasta que un día, alarmada, decidió realizarle las pruebas médicas.

“Cuando me dijeron que Juan padecía demencia se me acabó la vida. Solo tenía 53 años. Pregunté la manera de curarlo y la respuesta fue que únicamente era posible retrasarle el deterioro porque no tenía cura”.

Mari Luz ha trabajado durante ocho años en una residencia de ancianos y conoce bien las consecuencias de la enfermedad. Es una mujer fuerte, complementa la flaqueza de lo que le ha tocado vivir con la fe en Dios y reconoce que está aprendiendo a vivir con otra persona.

“Mis hijos saben que su padre ha cambiado y Lucía, que es la más pequeña, es muy responsable y me ayuda mucho”.

Le pregunto cómo lo pasó con los baños asistidos el día que la conocí y afirma que regresó a casa encantada: “Ahora quiere ser terapeuta ocupacional para ayudar a las personas que están como Juan”.

Juan es una de las 1.200.000 personas afectadas por el alzhéimer en nuestro país.

Él en concreto pertenece a  ‘Afal’, la Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos de Alzhéimer y otras Enfermedades Neurodegenerativas de Cartagena y Comarca que trabajan desde 1995.

Raúl Nieto, su gerente, afirma que la primera preocupación de las familias al llegar a la asociación es, si  vienen con diagnóstico: “¿Qué significa tener alzhéimer?”. Si en cambio no lo tienen, se preguntan: “¿Lo hace porque quiere?”.

En ‘Afal’ fomentan la relación del paciente con sus familiares ya que, según Nieto, a veces se pierde. Por ello llevan a cabo varias actividades durante todo el año: “Algunas son pioneras como la de los baños asistidos, el sembrado y recogida en un huerto ecológico o los talleres de olores”.

Al hablar con Sonia Galloso,  psicóloga de la asociación quien tiene una relación muy estrecha con sus 220 usuarios, le comento sorprendida que muchos de los usuarios entablan conmigo una conversación fluida: “Estamos acostumbrados a que todo el mundo piense que tener demencia significa estar en silla de ruedas o encamado, pero hoy en día no tiene que llegar ni siquiera a ese estado”.

Durante la grabación del reportaje me encontré con personas que vivían solas y otras que necesitaban atención las 24 horas.

“La enfermedad avanza siempre pero depende de cada persona y de cómo actúa la familia”, añade Sonia.

A veces las personas que padecen alzhéimer no son capaces de razonar, de acordarse o de explicar, pero eso no significan que no puedan hacerlo.

 

*Si deseas ponerte en contacto con ‘Afal’ puedes hacerlo en el 968 126 081 o en infodemencias@gmail.com

4 Comentarios
  • Isabel
    Publicado a las 11:50h, 28 agosto Responder

    Precioso María José. Gracias por acercarnos en cada una de tus entrevistas a lo distinto, al otro lado de la moneda, a lo que evitamos por miedo, ignorancia o por lejano.
    Los recuerdos son nuestra historia guardados en el baúl del alma. Por mucho que a veces creamos que están en el olvido o que nunca jamás lo volveremos a saborear no es así.
    Son nuestra seña de identidad, nuestra imagen y el reflejo de lo que los demás ven de nosotros aunque parezca que quedaron atrás.
    Si te miro, veo lo que fuiste, lo que viviste y por lo que luchastes.
    Eso no se perderá jamás.
    Esperando impaciente tu siguiente artículo amiga.

  • Andres Marin
    Publicado a las 15:04h, 29 agosto Responder

    Especial el reportaje, la familia y Maria José. Me ha encantado. Asi es la vida, aunque casi siempre estemos en el otro lado. Animo y a seguir asi.

  • Pepe P.S.
    Publicado a las 16:49h, 29 agosto Responder

    Conozco a la familia Arteaga-Alarcon, son luchadores, supervivientes de muchas vivencias familiares, la vida les ha dado muchos palos, y siempre han afrontado con entereza esos delicados momentos. Cómo creyentes que son, su ángel de la guarda está vigilante y los protege.
    Nosotros siempre hemos admirado esa fuerza vital de Juan y Mari Luz, son ejemplares como personas y deseamos que sigan luchando porque merece pelar por ese amor que los unió cuando eran jóvenes y el porvenir estaba sin definir.
    No dejéis de luchar, tenéis tres motivos para dar ejemplo.
    Mucho amor, amigos del alma.

  • Cronos
    Publicado a las 00:04h, 01 septiembre Responder

    “Dicen que la vida no es lo que uno ha vivido, sino lo que recuerda y cómo lo recuerda para contarlo…”

    Vivir para contarla.
    Gabriel Garcia Márquez.

    Gracias María José por tu periodismo, sigue así porque engrandeces esta profesión con tu gran talento y humanidad.

Deja un comentario